
“Lex
solo quiere jugar a saltar por la ventana, quieres venir Karina; nos invita a
las dos, solo saltamos dice que es divertido, que vamos a volar”
Rizos oscuros cubren su
rostro, ojos grises inquietos miran la nada, labios pálidos, cuerpo delgado
recostado sobre un sillón sucio, un televisor apagado, risas tímidas que se
ocultan detrás de una pequeña mano blanca, mientras la otra señala algo ausente
que solo Melanie puede ver.
“Blum, blum mátame” dice Melanie mientras pega un brinco al suelo,
cae sentada, arrima su quijada sobre la mesa que esta frente a ella, mueve los
ojos de un lado al otro como buscando algo que a perdido; empieza a dar
pequeños golpes con su quijada tan repetitivos y acelerados, intento detenerla
pero sus manos empiezan a dar pequeños golpes al vacio. Me alejo.
“No
cuatro ya dije que no quiero saltar, dos me esta empujando Karina, solo quiero
jugar”
Me acerco la abrazo,
espero que se calme, llora, busco su medicina, no la toma, hace una rabieta tan
fuerte que tira su medicamento por la ventana. Nuevamente intento calmarla me
empuja, se sienta en el suelo bajo la ventana, me dice:
“Karina,
cuatro insiste quiere que salte, dice que voy hacer al fin feliz, que voy a
tener muchos juguetes y amigos. Yo quiero ir”
Me siento frente a ella,
la miro fijamente, mis manos tiemblan, acaricio su cabeza, ella se sacude, sale
corriendo intenta abrir la puerta, no puede abrirla la golpea con sus pies,
llora. Su madre entra mira Melanie y la abraza. Al fin me puedo ir.
Olor entre medicamentos
y ambiental de oficina, gente con batas blancas que corren de un lado a otro,
subo las gradas que me llevan al tercer piso oficina 52, abro la puerta me
siento en un sillón negro, saludo con el siquiatra Martin Ramos que trata a
Melanie desde hace casi dos años.

Melanie,
Melanie, Melanie, dice el siquiatra. Melanie es una niña de siete años
diagnosticada con esquizofrenia paranoica. Se
calla mientras su mirada muestra estar recordando algo.
La
esquizofrenia infantil es muy difícil de detectar, aparece a los cinco años y
tiene rasgos extremadamente comunes con el autismo, y solamente en una evolución posterior, con la aparición
de síntomas psicóticos, permite un diagnostico certero.
A
partir de los cinco años Melanie presento un diagnostico claro con la presencia
de síntomas psicóticos (alucinaciones, delirios). Mile dice que puede oír voces
que vienen de la cabeza de la gente que le repiten que va ha morir. Para
un instante busca papeles entre la mesa, me muestra un folleto que dice esquizofrenia
infantil. Retoma la conversación.
El comportamiento de un niño o de una niña con
esquizofrenia puede cambiar lentamente con el paso del tiempo. Por ejemplo, los
niños que disfrutaban relacionándose con otros niños de su edad pueden
mostrarse tímidos y retraídos, como si vivieran en su propio mundo. A veces,
comienzan a hablar de miedos e ideas extrañas. Pueden comenzar a aferrarse a
sus padres y a decir cosas que no tienen mucho sentido, en el caso de Melanie
su maestra fue la que vio los primeros síntomas esquizofrénicos: alucinaciones
auditivas (voces que comentan, objetos que hablan, amigos imaginarios), ideas
delirantes, delirio de persecución, lecturas de pensamiento, aislamiento,
depresión, intentos de suicidio, consumo de sustancias tóxicas, hablar sola,
etc.
Hay
que tomar en cuenta que la enfermedad de
Mile tiene antecedentes familiares, es hereditaria. Su abuela paterna
padeció de esquizofrenia paranoide, por lo tanto se puede predecir que cada
tres generaciones existe la probabilidad de padecer dicha enfermedad. Termina
diciendo el siquiatra.
Según datos que emite la
revista Vistazo con el articulo esquizofrenia infantil. La esquizofrenia es una
enfermedad mental que afecta a menos del un por ciento de la población infantil
de todo el mundo. Es decir que afecta a unos 52 millones de niños, y se
calcula que cada año se diagnostica
entre 5 y 10 casos de esquizofrenia infantil.
Nuevamente la labor me
llama, ingreso a la sala fría, la mamá de Melanie me recibe me da las
indicaciones de siempre: a las tres las pastillas Risperdal,
a las cuatro Clozaril, a las
siete Seroquel y Geodon para evitar los intentos de suicidio. Recuerda Karina:
encaso de que Mile intente matarse me llamas al celular, y por favor dejo la
vida de mi hija en tus manos. Cuídala”.
Coge su bolso negro, se despide de Melanie con un beso en la frente, le susurra
en el oído un pequeño te quiero. Abre la
puerta y se va.
Melanie y yo
nos que damos solas, sus ojos grises me miran, agacha su cabeza muestra una
pequeña sonrisa malévola, ríe, sale corriendo se trepa en la ventana, patea el
cristal, se rompe y dice:
“Ya voy a
saltar, ya voy a saltar, voy a jugar Lex me esta en pujando, voy a morir”
Canta
Melanie mientras salta por la ventana.
Por Karina
Elizabeth Amari Lucero

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